martes, 14 de febrero de 2017

Cosas que me encuentro mientras paseo al perro

Esto es un cartón de un accesorio de disfraz, supongo; me llamó la atención que está totalmente en inglés. He encontrado en internet la pieza que corresponde.
Además la parte trasera que incluye la advertencia de que aunque reclama ser un objeto indio, no está confeccionado por los indios -nativos americanos-, sino por los chinos..

Esto es una ilustración de plantas endémicas de las islas Azores. El lunes estaba tirado en el suelo junto a la basura con otro montón de porquerías. Alguien estaría revolviendo y tiró al suelo que no le pareció interesante. Hoy aparecía unos metros más allá llamándome otra vez la atención y pensé, tal vez signifique algo.
Esta es la parte de atrás. Una descripción de las diferentes plantas endémicas regionales de las Azores, en portugués.

sábado, 4 de febrero de 2017

La desaparición de 11 días.



Leyendo Mason y Dixon de Thomas Pynchon.





Según la novela y he podido confirmar por ahí, en Inglaterra al día 2 de septiembre de 1752 le sucedió el día 14 de septiembre, es decir, desaparecieron los días del 3 al 13 de septiembre, once días.

Ocurría que Inglaterra, hasta entonces, se regía por el calendario Juliano, mientras que el mundo dependiente de Roma se regía por el Gregoriano, y ese día fue el escogido para realizar el ajuste.

El calendario Gregoriano se instauró en Europa en 1582, sustituyendo al calendario Juliano que estaba vigente desde que lo instauró Julio Cesar en el año 42 antes de Cristo. España, Italia y Portugal lo adoptaron en ese año. En todos esos países, al jueves -juliano- 4 de octubre de 1582 le sucedió el viernes -gregoriano- 15 de octubre de 1582.

El origen de todo esto parte del concilio de Nicea, donde se decidió cuándo debía comenzar la Pascua: el domingo siguiente al primer plenilunio posterior al equinoccio de primavera en el hemisferio norte. Ocurría que debido a la falta de precisión de la duración del año, ese día de equinoccio se iba adelantando en el calendario, hasta que un día se situó a principios de Marzo, y eso no les pareció tolerable. Así que decidieron recalcular la duración del año con mayor precisión y reformar el calendario con el fin de que equinoccio de primavera se situara en lugar del calendario que le convenía.

Así se instauró el calendario Gregoriano en 1582. Este calendario establecía los años bisiestos, es decir, que aproximadamente cada 4 años se añadiera un día al año para compensar la falta de precisión horaria (un año no dura exactamente 365 días de 24 horas, sino eso y un poquito más), (los años bisiestos serán los años cuyas dos últimas cifras sean múltiples de cuatro; salvo los años terminados en cero, que nunca son bisiestos; salvo los años terminados en cero que son múltiplos de cuatro que entonces sí lo son. Todo esto consigue una precisión para la duración del año que se mantiene ajustadita unos tres mil trescientos años – poco más o menos entiendo que transcurridos tres mis trescientos años el equinoccio ya no se situará en torno al 21/22 de Marzo sino que se hará más acá o más allá )
Pero los ingleses, porque esta era una iniciativa religiosa o proveniente del Vaticano, decidieron que no hacían caso al nuevo calendario y se mantuvieron en el Juliano hasta 1752. Obligados, supongo, por el inicio del sistema de mercado y la necesidad de unas referencias comunes, al menos europeas, se adhirieron al calendario gregoriano, teniendo que saltarse esa diferencia de once días; cuando los anteriores se ajustaron al nuevo calendario, aún eran diez.

Al fin me explico el oscuro asunto ese de la coincidencia-descoincidencia de la muerte de Shakespeare y Cervantes. Resulta que Guillermo y Miguel murieron, efectivamente, el mismo día de calendario, que no es poca coincidencia, fue el 23 de abril de 1616. Pero como el calendario inglés, en ese año aún era el Juliano y en España ya andábamos en el gregoriano, resulta que  el 23 de abril de 1616 en Inglaterra ocurrió unos once días antes que el 23 de abril de 1616 en España.


miércoles, 1 de febrero de 2017

Una vida de fracasos

Una vida de fracasos (Reseña de la última novela por escribir de Riforfo Rex)

Me llevan rumbo al fracaso
huellas que nacieron 
antes de mis pasos
(un personaje de Alejandro Dolina)
Lo mismo que la vida de los grandes personajes parece consistir en una serie de pequeños éxitos que se van acumulando hasta estallar en el gran acontecimiento que los sitúa en la Historia, la vida de un pobre desgraciado no es más que la sucesión de pequeños fracasos que lo acaban escupiendo en la más indiferente grisura. 
Esta es la historia de un hombre que nunca destacó por nada, que nunca estuvo allí porque ni siquiera fue, aunque tenía ganas. Un hombre que siempre vivió a la sombra del éxito, al que el Viento de la Historia dejó en el mismo sitio. Un hombre que perdió todos los trenes, que no nació para eso, y «eso» era todo lo demás. Un hombre al que cuando la muerte fue a buscarlo se pasó de largo porque no lo conoció.
Esta es la historia de un hombre tan común que nadie tiene la infamia de identificarse con él. 
Un libro que da vergüenza ajena leer, porque ninguno se atreverá a reconocer que lo ha leído.
El único libro que desprestigia al lector.

Y, dígame, ¿es autobiográfica?
¡Vete un poquito a la mierda!

jueves, 26 de enero de 2017

Alt Lit


Hurgando en las páginas de ciertos fulanos de que me rodeo últimamente he dado con un cierto movimiento literario de vanguardia norteamericano, por supuesto, que denominan Alt Lit

Me he encontrado esta página de una editorial donde se pueden acceder a publicaciones electrónicas y esta chica, Ellen Kennedy que escribe cosas como esta:


yesterday i was talking to myself and i told myself that i was going to write a book and give it to you so i put paper in my bag and put a pen in my bag and rode my bike to the river bank and then sat on the ground and thought 'i will never write a book' and watched ducks swim away from me


Osea: Ayer estaba hablando sola y me dije que iba a escribir un libro y dártelo, así que puse papel en mi mochila y puse un lápiz en mi mochila y fui en bicicleta hasta la orilla del río y me senté en el suelo y pensé "nunca escribiré un libro" y miré lo patos nadar alejándose.

Obviamente me he dicho: "esto también lo hago yo" y aquí van mis poemas al estilo de Alt Lit o más bien de Ellen Kennedy:

Poemas al estilo Alt Lit (por Riforfo Rex)


Yo podría estar siendo, ahora mismo, el mejor poeta de mi barrio.
Es más, podría estar siendo en este preciso instante el mejor poeta de mi ciudad.
Podría, tal vez, haberlo sido en algún instante anterior del que no me di ni cuenta.
Probablemente ni siquiera estaba escribiendo un poema en ese momento.
Y ahí estaba yo, siendo el mejor poeta de la ciudad, como si nada.
Si ese instante fue, ya pasó. Si va a ser, pasará también.
Y no pasará nada.


Escribir un poema es un asunto muy delicado.
Hay que pensar las palabras, y luego hay que coserlas en frases.
Y, cuidado, hay que decidir
donde partir las frases para que quede bonito.
Escribir un poema no es cualquier cosa. 
Si te sale bien, y si alguien lo lee, y si se da cuenta de que es un buen poema,
te mirará con admiración, 
te sonreirá aunque no te conozca,
(te sentirás incómodo y bajarás los ojos no vaya a ser otro loco de esos que...)
y hasta puede que se acerque a ti con intención de echarte un polvo
(“no, lo siento, aún no estoy en disposición de adentrarme en esa faceta de mi sexualidad”),
quiero decir, que puede acabar siendo un asunto trascendente.
Así que no te lo tomes tan a la ligera.


Lo que sinceramente pienso,
diciendo esto con todos los matices,
porque no se me da bien lo pensar
y es cierto que tengo algunos problemillas
con la sinceridad, es que, dos puntos,
tomarse en serio cualquier cosa,
entre las que incluyo la poesía,
es grave pecado de soberbia,
lo cual, también es cierto, a quién le importa.
Pero no tomarse en serio casi nada,
como me viene sucediendo a mí,
en estos últimos tiempos, si empezamos a contar
desde suficientemente atrás 
como el momento en que escupí la chupa
y ya no tuve ningún interés en recuperarla,
es grave pecado de mortandad.
A veces, sinceramente, me parece
que he nacido muerto y que la gente,
por educación, debe estar haciendo esfuerzos
por disimular, cuando está conmigo, mi condición.
Luego pienso que es raro, mucha suerte,
que después de tantos años no me haya tropezado con un sádico
que disfrute apuñalando con lo que él llama verdades
los tiernos corazones de los que como yo
viven de espaldas a las evidencias.