viernes, 4 de octubre de 2013

fuese y no hubo nada.

Desde que la oí me gustó esta expresión que representa la banalidad de un suceso que previamente, y en apariencia, pudiera representar algo significativo.Hoy me ha dado por preguntarme de dónde la he sacado y esto es lo que he encontrado:




AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA (Miguel de CERVANTES)
Voto a Dios que me espanta esta grandeza
y que diera un doblón por describilla,
porque ¿a quién no sorprende y maravilla
esta máquina insigne, esta riqueza?
Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más de un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla,
Roma triunfante en ánimo y nobleza!
Apostaré que el ánima del muerto
por gozar este sitio hoy ha dejado
la gloria, donde vive eternamente.
Ésto oyó un valentón y dijo: "Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado,
Y el que dijere lo contrario, miente."
Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.
 



Me viene a la mente ahora la imagen de Sánchez Dragó, que fue al que se la oí, la expresión, o se la leí, sin duda en Gárgoris y Habidis.

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